
Azua.- La diputada Grey Pérez Díaz reclamó la intervención de las autoridades ante las agresiones físicas atribuidas a algunos Diablos Cojuelos durante celebraciones tradicionales en Azua y sostuvo que ninguna manifestación cultural debe utilizarse para justificar actos de violencia contra mujeres y niñas.
La legisladora expresó su solidaridad con Yesenia, una mujer que, según denunció, habría sido agredida recientemente por una persona caracterizada como uno de estos personajes tradicionales.
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Pérez Díaz relató que durante su infancia también sufrió golpes por parte de Diablos Cojuelos, experiencia que, según explicó, le permite identificarse con mujeres que han atravesado situaciones similares.
“De pequeña sufrí muchos golpes por los referidos Diablos Cojuelos, a quienes se les ‘normalizaba’ golpear a las mujeres. Eso no es ni arte ni cultura, es violencia”, expresó la congresista.
Diablos Cojuelos en Azua
La diputada recordó que años atrás se registraban situaciones en las que algunos Diablos Cojuelos entraban a viviendas, perseguían a personas y las golpeaban, generando temor entre mujeres y niñas.
Aunque reconoció que esas prácticas han disminuido con el paso de los años, consideró que todavía persisten comportamientos que deben ser erradicados.
Pérez Díaz aclaró que su planteamiento no busca eliminar la figura cultural del Diablo Cojuelo, sino impedir las conductas violentas que, según afirmó, han sido vinculadas a esta tradición.
“Necesitamos más; necesitamos que desaparezca, no la figura cultural del Diablo Cojuelo, sino la práctica malsana que la envuelve”, sostuvo.
Diablos Cojuelos y violencia
La congresista hizo un llamado al Ministerio Público, Ministerio de la Mujer, Policía Nacional y demás instituciones competentes para que adopten las medidas correspondientes y garanticen la protección de mujeres y niñas.
Asimismo, solicitó actuar conforme a una resolución aprobada por el cabildo de Azua que, según indicó, prohíbe las agresiones cometidas bajo el amparo de esta práctica.
Pérez Díaz lamentó que continúen denunciándose casos de mujeres agredidas y consideró que otras víctimas podrían permanecer en silencio por temor o por la normalización de este tipo de comportamiento.
“Me solidarizo con ella, con su familia y con tantas que no se han atrevido a hablar”, concluyó.


