
Nueva Delhi.- Al menos 27 puentes fueron destruidos y una central hidroeléctrica sufrió graves daños este miércoles en Nepal después de que una riada repentina golpeara varias localidades cerca de la frontera con el Tíbet (China), en un desastre que deja hasta el momento al menos 16 muertos y casi 400 desaparecidos.
El subdirector general del Departamento de Carreteras de Nepal, Shubharaj Neupane, afirmó que la crecida del río Bhote Koshi destruyó 22 puentes de hormigón y cinco puentes tipo Bailey en el tramo comprendido entre Rasuwa y Dhading Galchhi, según declaraciones recogidas por el medio local Kantipur.
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La riada causó, además, «serios daños» a las instalaciones del proyecto hidroeléctrico Langtang Khola, cuya construcción acababa de concluir y que tenía previsto iniciar pruebas en los próximos días, según declaró el director del proyecto, Bijay Mohan Bhattarai, al periódico Kathmandu Post.
Bhattarai añadió que se perdió el contacto con unas 60 personas que trabajaban en uno de los túneles del proyecto.
La Asociación de Banqueros de Nepal informó por su parte de que nueve sucursales bancarias fueron destruidas en Rasuwa y que no había podido establecer contacto con 26 empleados, según Kantipur.
La riada golpeó a primera hora del miércoles el distrito de Rasuwa, donde afectó pueblos, mercados, carreteras y obras hidroeléctricas e interrumpió el tránsito por una de las principales rutas terrestres entre Nepal y el Tíbet.
La masa de agua llegó hacia las 9:15 hora local (3:30 GMT) al río Bhote Koshi desde la zona tibetana y golpeó con especial fuerza Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi, según fuentes oficiales.
Las autoridades movilizaron a los cuerpos de seguridad y equipos de emergencia mientras trataban de determinar el alcance de los daños y localizar a las personas que permanecían sin contacto.
Nepal enfrenta emergencia tras la riada
El impacto de la riada se produce en una zona montañosa de Nepal caracterizada por la presencia de ríos de fuerte caudal, pendientes pronunciadas y una importante actividad hidroeléctrica. La región de Rasuwa, situada al norte de Katmandú y próxima a la frontera con China, concentra comunidades rurales, proyectos de infraestructura y rutas utilizadas para el intercambio comercial entre Nepal y el Tíbet.
La destrucción de los puentes representa uno de los principales obstáculos para las labores de emergencia, debido a que varias localidades quedaron parcial o totalmente incomunicadas. Las autoridades deben utilizar rutas alternativas para trasladar equipos de rescate, alimentos, medicinas y otros suministros esenciales a las zonas afectadas por la crecida.
La interrupción de la carretera que conecta Nepal con el Tíbet también podría tener consecuencias económicas, ya que esta vía constituye un importante corredor para el transporte de mercancías y el movimiento de personas entre ambos territorios. La destrucción de la infraestructura podría prolongar las dificultades de comunicación mientras se evalúan los daños y se diseñan las labores de reconstrucción.
Los equipos de emergencia mantienen las labores de búsqueda de las personas desaparecidas, aunque las condiciones del terreno complican las operaciones. La fuerza de la corriente arrastró vehículos, estructuras y materiales, mientras que algunos puntos permanecen cubiertos de lodo y escombros.
La situación también genera preocupación por las posibles consecuencias sobre el suministro eléctrico. Los daños registrados en el proyecto hidroeléctrico Langtang Khola afectan una infraestructura que estaba próxima a iniciar sus pruebas de funcionamiento. La magnitud de los daños podría obligar a realizar una nueva evaluación de las instalaciones antes de determinar cuándo podrá entrar en operación.
En paralelo, las autoridades y las empresas responsables de las infraestructuras afectadas intentan establecer contacto con trabajadores y residentes que permanecen incomunicados. La prioridad inmediata es localizar a las personas desaparecidas, atender a los heridos y garantizar el acceso de los equipos de rescate.
Nepal es uno de los países más expuestos a desastres naturales debido a su geografía montañosa y a la presencia de numerosos ríos que atraviesan zonas habitadas. Durante la temporada de lluvias, las precipitaciones intensas pueden provocar inundaciones repentinas, deslizamientos de tierra y crecidas de los ríos, especialmente en áreas cercanas al Himalaya.
La emergencia en Rasuwa vuelve a poner de manifiesto la vulnerabilidad de las infraestructuras ubicadas en zonas de montaña y la necesidad de contar con sistemas de alerta temprana y planes de evacuación capaces de responder rápidamente ante crecidas repentinas.
Mientras continúan las labores de rescate, las autoridades deberán realizar un balance más amplio de los daños en carreteras, puentes, viviendas, instalaciones comerciales, bancos y proyectos energéticos. El número de víctimas y desaparecidos también podría variar a medida que los equipos logren acceder a comunidades que permanecen aisladas.
La prioridad en las próximas horas será restablecer las comunicaciones terrestres, localizar a las personas cuyo paradero se desconoce y garantizar asistencia a las comunidades afectadas. Posteriormente comenzará una fase de evaluación y reconstrucción que podría prolongarse durante meses debido a la magnitud de los daños ocasionados por la riada.


