Santo Domingo.– Más que una exhibición de productos, la feria de artesanía y gastronomía que se desarrolla este fin de semana en el Parque Duarte, en la Zona Colonial, se convierte en una vitrina para preservar tradiciones, contar historias a través de las piezas y poner en valor el trabajo manual dominicano.
Durante el encuentro, organizado como parte del programa Turizoneando, artesanas y emprendedoras muestran creaciones elaboradas a mano y destacan la importancia de mantener vivas técnicas y elementos vinculados a la cultura nacional.
Una de ellas es Teresa Ruiz, quien trabaja el higuero para crear accesorios, objetos utilitarios y decorativos. Sin embargo, su propuesta tiene como pieza distintiva a la muñeca «Marchanta», personaje inspirado en la mujer dominicana que históricamente ha comercializado flores y frutos en mercados y plazas.
«El elemento básico, digamos, la bandera de nuestro taller es la muñeca. Esa muñeca se llama Marchanta. Ellas son negras porque ella hace en honor a esa mujer dominicana que vende flores y frutos en los mercados y plazas», explicó Ruiz.
La artesana considera que detrás de la muñeca existe también una historia vinculada al período colonial.
«Se originó en la época de la colonia, en una época de crisis económica. Las damas españolas enviaban a sus esclavas a vender lo que a ella le sobraba en sus huertos», relató.
Ruiz explicó que transformar el higuero en una pieza terminada requiere un proceso que comienza con la preparación del material.
«La parte más difícil, digamos porque es más rústica, es el limpiado del higuero propiamente dicho», señaló.
Aunque se trata de un proceso artesanal, la experiencia acumulada durante más de una década le permite elaborar algunas piezas en poco tiempo. Según detalló, una muñeca pequeña puede tomar entre 15 y 20 minutos, mientras que cada creación responde a un diseño propio.
Bisutería que incorpora piedras dominicanas
La feria también sirve de plataforma para emprendimientos que combinan técnicas tradicionales con materiales representativos del país. Carolina, del emprendimiento «Mi Rincón Favorito», presentó piezas de bisutería elaboradas completamente a mano con mostacillas y cristales.
Recomendamos leer: Escuela Taller Larimar impulsa la formación de más de 1,000 artesanos en Barahona
«Mi trabajo es bisutería artesanal. Un material que es con mostacilla. También voy trabajando lo que es cristales. Hecho completamente a mano», explicó.
El tiempo de elaboración depende de la complejidad de cada pieza. Algunas pueden requerir entre una hora y media y tres horas de trabajo, mientras que los precios oscilan entre los 500 y los 1,500 pesos, de acuerdo con la técnica y los materiales utilizados.
Uno de los elementos que distingue su propuesta es la incorporación de piedras nacionales como el larimar y el ámbar.
«También trabajo larimar, que es nuestra piedra dominicana, al igual ámbar», indicó Carolina.
Las piedras son combinadas con diferentes materiales, entre ellos plata y acero inoxidable, con el objetivo de ofrecer piezas artesanales que, además de su valor estético, tengan mayor durabilidad.
Del metal en bruto a una pieza de joyería
El proceso artesanal también queda evidenciado en el trabajo de Herminia, creadora de la marca «Crisocola», quien desarrolla piezas de joyería en plata, bronce y otros metales.
La artesana explicó que su propuesta parte prácticamente desde la materia prima, pues participa en cada etapa de elaboración.

«Se trabaja desde cero, desde que se funde el metal hasta que se elaboran todas estas piezas que ustedes ven aquí», afirmó.
Además de las piezas que forman parte de su catálogo, Herminia realiza trabajos personalizados, lo que le permite adaptar sus diseños a las preferencias de cada cliente.
Lejos de considerar las dificultades propias del oficio como un impedimento, la creadora las asume como oportunidades para continuar desarrollándose.
«Siempre son retos de alguna forma. Como que cuando hay algo que no conozco, es un buen momento pa’ estudiar y aprender más cosas», expresó.
Su trabajo también incorpora piedras como larimar y ámbar, además de amatista y ojo de tigre. En el caso de las piedras dominicanas, explicó que trabaja con artesanos locales y posteriormente las incorpora a sus propios diseños.
Artesanía dominicana como patrimonio y sustento
Las historias de Teresa, Carolina y Herminia reflejan una característica común: detrás de cada producto existe un proceso de aprendizaje, horas de trabajo y una intención de preservar elementos de la cultura dominicana.
Desde el higuero convertido en una representación de la «Marchanta», pasando por piezas de bisutería con larimar y ámbar, hasta joyas elaboradas desde la fundición del metal, las artesanas defienden el valor de la artesanía dominicana en un mercado cada vez más dominado por productos fabricados en masa.
El trabajo de estas creadoras también muestra cómo la artesanía dominicana puede convertirse en una vía para preservar tradiciones, generar ingresos y transmitir conocimientos de una generación a otra.

Feria impulsa el talento artesanal dominicano
La feria de artesanía y gastronomía permanecerá este fin de semana en el Parque Duarte de la Zona Colonial, con propuestas dirigidas tanto a visitantes como a familias interesadas en conocer y respaldar el talento artesanal.
El encuentro permite acercar al público a piezas elaboradas de manera manual y conocer las historias de quienes convierten materiales como el higuero, el larimar, el ámbar, la plata y otros metales en productos con identidad propia.


