
Los Grammy rara vez están exentos de polémica. La competición organizada por la Recording Academy es, sin duda, la que más prestigio acumula a nivel global, pero ni de lejos la más representativa, a pesar de los esfuerzos de la Academia por ampliar el jurado que elige anualmente las obras premiadas, en su mayoría de artistas anglosajones, destaca El País en un reportaje.
Ante la más reciente iniciativa para “brindar una mayor representación” a la música asiática a través de la categoría Mejor Interpretación de Pop Asiático y a la música latina mediante la Mejor Canción Latina, esta semana la banda de K-pop BTS protagonizó un momento clave que vuelve a poner a debate las dinámicas presentes en la competición.
“Hemos decidido no presentar nuestra música a consideración para los Grammy este año (…) Esperamos que nuestra música sea escuchada y apreciada por lo que es, en lugar de ser dividida por la región o el idioma”, comunicaron RM, Jin, Suga, J-Hope, Jimin, V y Jungkook, haciendo referencia a que la adición de categorías secundarias que determinan a los artistas por su origen o idioma les alejaría, aún más, de las categorías principales de la competición, que suelen estar copadas por artistas norteamericanos o británicos. BTS es el primer grupo de K-pop en ser nominado a los Grammy, pero nunca ganó uno.
La respuesta de la organización no se hizo esperar. El CEO de los Grammy, Harvey Mason Jr., contestó firmemente a la decisión de la banda. “Me entristece saber que BTS ha decidido no participar este año en el proceso de los Premios Grammy, pero como creador musical entiendo y respeto su decisión (…) La categoría de Pop Asiático se creó para celebrar la profundidad, la diversidad y el extraordinario crecimiento del pop creado en Asia. El espíritu de esta nueva categoría es dar un reconocimiento específico a estos importantes artistas. Más categorías significan que el trabajo de más artistas puede ser reconocido”, señaló.
Sin embargo, son varios los artistas, también grandes estrellas anglosajonas, que han señalado a lo largo de los años desacuerdos con los Grammy. Muchos de ellos han mostrado su malestar por la supuesta desconexión entre el éxito comercial y la trascendencia cultural de obras que después no eran reconocidas en las nominaciones, así como la falta de representatividad sociocultural, la presunta falta de transparencia en el proceso de votación y los sesgos entre géneros musicales.
Las grandes estrellas globales contra los Grammy
The Weeknd, el artista masculino más escuchado del mundo en streaming de los últimos años, y el más reproducido de 2025 por detrás de Bad Bunny, descartó en 2020 finalmente el volver a presentar su música a los Grammy, después de no obtener ninguna nominación tras el éxito masivo de After Hours y Blinding Lights. “Los Grammy siguen siendo corruptos”, declaró el artista en X. En un comunicado a The New York Times, expresó que no volvería a presentarse a la competición por “los comités secretos”.
Poco después, en noviembre de 2020, Drake pidió reemplazar los Premios Grammy por “algo nuevo” tras considerar que la Academia volvió a ignorar a numerosos artistas negros. Sin embargo, el rapero siguió presentando su música en los años siguientes. El canadiense reúne 56 nominaciones a los galardones, pero solo cinco victorias.
En esta línea, Frank Ocean, a pesar de contar con casi una decena de nominaciones a los Grammy y dos gramófonos dorados, decidió no postular su histórico álbum Blonde en 2017 a los premios, pese a ser uno de los discos del año. El artista explicó que su decisión se debía a que la Academia “no reconocía adecuadamente a los artistas negros”, señalando que en los últimos 30 años solo seis habían ganado el Grammy a Álbum del Año.
En octubre de 2022, Silk Sonic (Bruno Mars y Anderson .Paak) anunció que no presentaría su álbum An Evening With Silk Sonic a los Grammy 2023. Mars explicó que la decisión era voluntaria, pues consideraron que ya habían ganado lo más importante con la abrumadora respuesta del público. Aún así, la relación del artista con la Academia sigue siendo satisfactoria, pues siguió acudiendo a los Grammy y actuó en la más reciente edición de 2026 con Rosé para cantar APT.
Sinéad O’ Connor es otro de los casos más sonados, siendo la única cantante en la historia en rechazar un Grammy y negarse a asistir a la ceremonia en 1991. La intérprete irlandesa estaba entonces nominada a cuatro categorías por I Do Not Want What I Haven’t Got y ganó el Grammy a Mejor Álbum de Música Alternativa. En una carta, O’Connor rechazaba la funcionalidad de los premios: “Reconocen sobre todo el lado comercial del arte. Respetan sobre todo el beneficio material, ya que es la principal razón de su existencia (…) Han creado un gran respeto entre los artistas por el beneficio material, honrándonos y exaltándonos cuando lo conseguimos, ignorando en su mayor parte a los que no”.
Morgan Wallen y Zach Bryan, dos de los casos más recientes, no presentaron tampoco su música a consideración en las últimas ediciones. En el caso de Wallen sorprendió especialmente, ya que su álbum I’m the Problem llevaba 11 semanas en el número 1 de Billboard 200 en 2025. En el caso de Bryan, no se sentiría cómodo con la competitividad presente en los premios musicales.


