La quinta entrega de la novena temporada de Pequeños Grandes Talentos (PGT) demostró una vez más que su propuesta va mucho más allá de una competencia artística. La producción combinó entretenimiento, cultura y solidaridad en una jornada donde las historias humanas terminaron robándose el corazón de los televidentes.
Uno de los momentos más conmovedores llegó con el regreso de Isayli, la niña con discapacidad auditiva que semanas atrás se presentó en el escenario para demostrar su talento bailando sin poder escuchar la música. Aquella historia conmovió profundamente al equipo de producción y al público, dando inicio a una cadena de apoyo que hoy comienza a cambiar su vida.
Tras ser referida al doctor Félix Antonio Cruz Jiminián, Isayli fue sometida a una audiometría que determinó que era apta para recibir audífonos mientras continúa el proceso de evaluación para un posible implante coclear. Durante la transmisión en vivo recibió los dispositivos auditivos y, por primera vez, comenzó a escuchar las voces y los sonidos que la rodeaban.
La emoción fue inevitable cuando la pequeña reaccionó al escuchar la voz de Iván Ruiz, quien no pudo contener las lágrimas al presenciar un instante que quedará entre los más memorables de la historia del programa.
El contraste entre su primera presentación, cuando bailó guiándose únicamente por el ritmo que podía sentir, y su regreso al escenario iniciando una nueva etapa en la que ya puede escuchar, se convirtió en el mayor símbolo de lo que representa Pequeños Grandes Talentos: un espacio donde los sueños no solo se presentan, sino que también encuentran oportunidades para hacerse realidad.
La sensibilidad de la producción también cruzó fronteras con un enlace especial vía videollamada con Fabiana Blanco, una niña venezolana de 12 años que sobrevivió al devastador terremoto ocurrido en La Guaira. Con serenidad y una fortaleza que conmovió a todos, compartió el testimonio de los momentos más difíciles que vivió mientras esperaba ser rescatada.
”Pensaba mucho en mi mamá, en mis amigos y en toda mi familia. Pensaba en todo lo que estaba pasando. Le oraba mucho a Dios y le pedía que me ayudara, que guiara a los rescatistas para que pudieran encontrarme y salvarme”, relató la menor durante la entrevista.
Sus palabras se sumaron al emotivo momento vivido con Isayli, reforzando el mensaje de esperanza, resiliencia y fe que caracterizó esta quinta gala y evidenciando que el talento también puede convertirse en un puente para inspirar, sanar y unir a las personas.
La entrega incluyó además un homenaje a la historia del humor dominicano. Los niños de PGT rindieron tributo a personajes inmortalizados por figuras como Luisito Martí, Cuquín Victoria, Nany Peña, Raymond Pozo, Miguel Céspedes y Cecilia García, mientras que el ventrílocuo Liondy Ozoria y el dúo Novel Poppys representaron el relevo generacional del humor familiar en el país, compartiendo escenario como invitados especiales.
En el aspecto competitivo, la bailarina Dialeny Veloz y la cantante Luz Pereira consiguieron su clasificación a la primera ronda de semifinales, avanzando un paso más hacia la gran final de la novena temporada.
Con historias como las de Isayli y Fabiana Blanco, Pequeños Grandes Talentos confirma que su escenario es mucho más que una competencia artística. Es un espacio donde el talento sirve de puente para transformar vidas, dar visibilidad a causas humanas y llevar esperanza a miles de familias que cada domingo siguen el programa.
Pequeños Grandes Talentos se transmite todos los domingos, en vivo, de 12:00 del mediodía a 2:00 de la tarde por Color Visión, canal 9, bajo la producción de Neuronas Creativas e Iván Ruiz.


