En una remota isla del norte de Noruega, arqueólogos dieron con un hallazgo que desafía todo lo que se sabía sobre la historia de los vikingos. Bajo el túmulo funerario de Herlaugshaugen, en Leka, un equipo de investigadores encontró 29 remaches de hierro y restos de madera que, según los análisis de radiocarbono, datan del año 700 d.C. El descubrimiento obliga a repensar el origen de las supulturas monumentales de barcos en Escandinavia: adelanta al menos un siglo la presencia de estos rituales en Noruega y pone en jaque las ideas tradicionales sobre la transición entre la Edad del Hierro y la era vikinga.
La importancia del hallazgo, difundido por Nature News y la revista Antiquity, radica en que demuestra que la tradición de enterrar barcos monumentales en Escandinavia comenzó mucho antes de lo que se creía. El montículo de Herlaugshaugen no solo revela la existencia de estas prácticas en tiempos pre-vikingos, sino que también sugiere la presencia de élites con poder y recursos suficientes para organizar rituales funerarios de enorme escala. Esta evidencia apunta a una sociedad noruega con una organización jerárquica y redes de poder centralizadas varios siglos antes de la llegada oficial de los vikingos.Vista aérea del impresionante paisaje costero de Herlaugshaugen, donde recientes hallazgos arqueológicos han revelado partes de un barco sepultado
El túmulo de Herlaugshaugen, un importante yacimiento arqueológico ubicado en la zona de Namdalen, se impone como uno de los mayores montículos funerarios de Noruega: supera los 62 metros de diámetro y alcanza una altura de 12,5 metros. Ligado en las leyendas locales al mítico rey Herlaug Haraldsson, el sitio atrajo la atención de arqueólogos y exploradores desde el siglo XVIII.
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Durante la excavación realizada en 2023 por especialistas del Museo de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología y autoridades patrimoniales del condado de Trøndelag, se optó por abrir zanjas puntuales para evitar daños estructurales. El uso de detectores de metales resultó clave para localizar las 29 piezas de hierro —en su mayoría clavos de tingladillo de gran tamaño—, algunas todavía con restos de madera de olmo o roble adheridos.Detalle y tamaño de un clavo de clinker del barco (NTNU)
Según los expertos, la disposición y el tamaño de estos remaches sugieren que el barco enterrado superaba los 20 metros de largo. El montículo, compuesto principalmente por arena y conchas marinas, presenta además capas de carbón vegetal en la parte superior, evidencia de rituales o etapas constructivas sucesivas. Otros hallazgos, como fragmentos de espada, restos humanos y animales y piezas de bronce, completan el cuadro que surge de excavaciones previas en el lugar.
Cronología del entierro del barco en Herlaugshaugen
Para precisar la antigüedad del hallazgo, los expertos analizaron con radiocarbono tanto la madera adherida a los remaches como las capas de carbón vegetal del túmulo. Los resultados sitúan el entierro entre los años 656 y 774 d.C., con mayor probabilidad hacia el 700 d.C., una fecha que antecede a los célebres entierros de barcos en Noruega, como los de Karmøy, que corresponden a finales del siglo VIII.Los remaches de hierro son consistentemente grandes y están bien conservados, algunos con restos de madera adheridos (NTNU)
“El túmulo de Herlaugshaugen representa un entierro de barco que data del final del siglo VII o principios del VIII”, señaló el equipo investigador en diálogo con Nature News. Este dato adelanta la práctica de los entierros monumentales en barcos en Noruega, ubicando a Leka en una época que hasta ahora solo se asociaba a rituales como el de Sutton Hoo, en Inglaterra.
La coincidencia entre las fechas obtenidas y la relación estratigráfica de las muestras refuerza la hipótesis de que Herlaugshaugen constituye el ejemplo más antiguo de monumentalismo funerario con barcos en la Noruega continental.
Relevancia histórica y redes de poder en la Escandinavia pre-vikinga
El descubrimiento invita a replantear cómo se organizaban y manifestaban el poder y el prestigio en el norte de Europa. Según la investigación, construir y enterrar un barco de semejante tamaño requería una movilización de recursos y trabajo colectivo de gran escala, una señal clara de que ya existían élites centralizadas y estructuras de poder consolidadas antes del auge vikingo.El túmulo de Herlaugshaugen se encuentra en la isla de Leka, específicamente en la localidad de Skei, dentro del municipio de Leka, en la provincia de Trøndelag, Noruega
El estudio también señala que, hacia el año 700, los entierros de barcos ya estaban reservados para los sectores más privilegiados de la sociedad. Como resume el equipo noruego, el hallazgo aporta “una nueva pieza para entender el desarrollo de la sociedad en el norte europeo en los siglos VII al X”. El tamaño del túmulo refuerza su valor simbólico y territorial frente a otras comunidades marítimas.
La ubicación estratégica de Leka, en pleno litoral noruego y al alcance de las principales rutas marítimas del Atlántico norte, hizo de la isla un punto clave para el comercio y la interacción entre distintos pueblos. Durante siglos, funcionó como un nodo de intercambio que conectaba la costa noruega con el continente europeo y las islas británicas, facilitando tanto el tráfico de bienes como la circulación de ideas y prácticas funerarias. Además, la tradición de asambleas y mercados revela que la isla era un centro de encuentro para líderes y comerciantes, lo que incrementaba su peso político y social en la región.Ilustración del túmulo de Herlaugshaugen realizado por P.H. Sommerschild en 1780 (publicado en Suhm, 1784)
El estudio destaca que monumentos como el túmulo de Herlaugshaugen no solo legitimaban el poder de las élites locales, sino que reflejaban la competencia visible entre dinastías y clanes en la última etapa de la Edad del Hierro, posicionando a Leka como un escenario central en las disputas por el control territorial y los recursos.
Comparativa con otras tradiciones funerarias
Al analizar el papel del túmulo de Leka dentro de las tradiciones funerarias del Atlántico norte, Herlaugshaugen aparece en paralelo con monumentos emblemáticos como Sutton Hoo, en Inglaterra, y Bertnem, en Trøndelag, destacando las similitudes en los rituales y el lugar central del mar como símbolo de estatus y poder.Este mapa ilustra la ubicación de los sitios de entierro de barcos vikingos en el norte de Europa, incluyendo el reciente descubrimiento en Gjellestad, Noruega, que reescribe la historia nórdica.
Los especialistas sostienen que la existencia de sepulturas monumentales en Escandinavia y el este de Inglaterra revela una circulación temprana y sostenida de ideas y costumbres funerarias. Las investigaciones recientes apuntan a que las rutas marítimas no solo dinamizaban el comercio de objetos, sino que también permitían el intercambio de rituales y símbolos, lo que contradice la visión tradicional de una influencia inglesa tardía.
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El estudio concluye que cada sociedad adaptó la monumentalidad funeraria y el significado de sus rituales a su contexto político y geográfico, pero el túmulo de Herlaugshaugen se convierte en una referencia clave para entender cómo se transmitieron y resignificaron los emblemas de poder en el entorno del Mar del Norte.
El monumental entierro del barco en Leka amplía el panorama sobre los cambios sociales en el norte de Europa entre los siglos VII y X, y muestra cómo la arquitectura ritual y las marcas funerarias se integraron en la formación de nuevas jerarquías y estructuras políticas. Herlaugshaugen no solo suma una pieza al rompecabezas arqueológico de la región, sino queabre la posibilidad de repensar el rol de la Noruega escandinava en el desarrollo de grandes redes de poder y movilidad marítima antes de la era vikinga.






