Moscú.- Las autoridades rusas anunciaron este viernes que sustituirán el Museo del GULAG, cerrado desde finales de 2024, por otro dedicado a los crímenes de guerra cometidos por el ejército nazi durante la invasión de la Unión Soviética (1941-1944).
«En Moscú se abrirá el Museo de la Memoria. Se dedicará a la memoria de las víctimas del genocidio del pueblo soviético», señala el comunicado oficial, publicado en la página web del museo.
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La nota añade que la exposición «abarcará todas las etapas de los crímenes de guerra cometidos por los nazis durante los años de la Gran Guerra Patria».
El Ayuntamiento de Moscú precisó que el museo abrirá este mismo año y que estará encabezado por Natalia Kaláshnikova, quien recibió una medalla estatal por contribuir a la defensa de la Federación Rusa.
El Kremlin, cuyo ejército es acusado de cometer durante los últimos cuatro años numerosos crímenes contra la humanidad en Ucrania, promueve desde hace meses la idea de que el ejército nazi cometió un genocidio contra el pueblo soviético.
Durante el episodio soviético de la Segunda Guerra Mundial murieron unos 26 millones de ciudadanos soviéticos, entre ellos unos 8 millones de soldados.
Adiós a la memoria de las represiones estalinistas
El museo de la historia del GULAG cerró sus puertas en noviembre de 2024 por orden de las autoridades locales por infringir las medidas antiincendios, lo que ha despertado las críticas incluso de personalidades vinculadas con el Kremlin.
«Se detectaron infracciones de la seguridad anti-incendios (…), que representan una amenaza para la seguridad y la comodidad de los visitantes, y deben ser subsanadas», explicó en un comunicado la dirección del museo fundado en 2001.
El museo, que recibió en 2021 un premio del Consejo de Europa, entre otras cosas, por mantener viva la memoria de las represiones estalinistas, era una de las últimas instituciones independientes vinculadas con la sociedad civil que aún operaban en este país.
La directora del museo Pushkin, Elizaveta Lijachova, tachó en su momento de «tontería» el cierre y expresó su confianza de que los dirigentes rusos lo reabrieran y dejaran «a la gente en paz».
El Kremlin lanzó en vísperas del comienzo de la guerra en Ucrania una campaña contra la sociedad civil que llevó al cierre, entre otros, de la organización Memorial, galardonada con el Nobel de la Paz en 2022.
Al cerrar dicha organización, según sus críticos, el Kremlin intentaba borrar la memoria de las represiones estalinistas, tendencia en la que se enmarcaría lo ocurrido con el Museo del GULAG.
El GULAG, la red de campos de trabajo soviéticos, devoró a todos los estamentos de la sociedad soviética, desde delincuentes de poca monta hasta conocidos intelectuales, desde científicos (Koroliov o Túpolev) hasta comunistas empedernidos, hasta alcanzar los 20 millones de soviéticos.
«Nuestro museo es un ejercicio de memoria histórica. El GULAG es parte de la historia del pueblo ruso. Un 25 por ciento de los soviéticos fueron víctimas directa o indirectamente de ese sistema», comentó en su momento a EFE su subdirector, Yegor Larichev, quien admitió que la pinacoteca estaba «incompleta», ya que las autoridades se niegan a desclasificar los archivos del temido KGB.
Desde hace años, el presidente ruso, Vladímir Putin, intenta rehabilitar la figura del dirigente soviético Iósif Stalin, al tiempo que critica al fundador de la Unión Soviética, Vladímir Lenin, por cometer errores que -a su juicio- condujeron finalmente a la disolución del Estado totalitario.


