El Kremlin expresó hoy sus condolencias a los familiares de los nueves recién nacidos fallecidos a principios de año en un hospital materno de la región siberiana de Kémerovo y llamó a tomar medidas para que no se repitan tragedias como esta.
«Ahora es muy importante tomar las medidas correspondientes para evitar que se repitan situaciones semejantes en el futuro y naturalmente establecer las causas de esta tragedia», declaró el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, en su rueda de prensa telefónica diaria.
El representante del Kremlin expresó sus «profundas condolencias a los padres que perdieron a sus hijos». «Esto es realmente una gran desgracia», sostuvo.
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El departamento regional del Comité de Instrucción de Rusia (CIR) de la región rusa de Kémerovo, en Siberia, incoó este martes una causa penal por la muerte de nueve recién nacidos en un hospital materno de la ciudad de Novokuznetsk, y posteriormente detuvo a dos médicos de la institución sanitaria.
Según el medio digital Fontanka.ru, durante las primeras dos semanas del año, en el citado centro médico de Novokuznetsk murieron nueve recién nacidos, tres de ellos el mismo día, por causas desconocidas hasta el momento, un hecho calificado de escandaloso por los medios y redes sociales rusas.
El hospital materno dejó de recibir nuevas pacientes, alegando una cuarentena por infecciones respiratorias agudas.
El departamento regional del CIR, junto a los reguladores rusos de protección al consumidor y la sanidad, Rospotrebnadzor y Roszdravnadzor, iniciaron una inspección del hospital para establecer cómo cumplía las normas sanitarias y epidemiológicas.
En la ciudad de Novokuznetsk, con una población de poco más de medio millón de personas, funcionan dos hospitales maternos.


