LOS ÁNGELES.– Los Indiana Pacers pusieron fin este jueves a una racha de 13 derrotas consecutivas al imponerse 114-112 a los Charlotte Hornets, en una jornada de la NBA marcada también por la suspensión del partido entre los Chicago Bulls y el Miami Heat debido al mal estado de la pista.
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El triunfo tuvo un valor especial para Indiana, ya que permitió al dirigente Rick Carlisle alcanzar la marca de 1,000 victorias en la NBA, convirtiéndose en el undécimo entrenador en lograrlo en la historia de la liga.
Los Pacers, actuales subcampeones de la NBA, no ganaban desde el pasado 8 de diciembre y atravesaban la peor racha de su historia. La sequía llegó a su fin en Charlotte gracias a una sólida actuación de Pascal Siakam, quien aportó 30 puntos y 14 rebotes, y del base suplente T.J. McConnell, que sumó 23 unidades y 8 asistencias.
Por los Hornets, LaMelo Ball lideró con 33 puntos y 8 asistencias, pese a haber comenzado el encuentro desde el banco por primera vez en seis años. Charlotte tuvo opciones de sellar la victoria en el último minuto, pero una pérdida clave permitió que Indiana tomara el control del cierre y asegurara el triunfo.
A pesar de la victoria, los Pacers siguen en el fondo de la Conferencia Este, con récord de 7-31, en una temporada en la que han tenido que jugar sin su principal figura, Tyrese Haliburton, quien permanece lesionado.
Anthony Edwards alcanza cifra histórica
En otro de los encuentros destacados de la noche, los Minnesota Timberwolves vencieron 131-122 a los Cleveland Cavaliers, con una actuación sobresaliente de Anthony Edwards, quien alcanzó la cifra de 10,000 puntos en su carrera a los 24 años y 156 días, convirtiéndose en el tercer jugador más joven en lograrlo, solo detrás de LeBron James y Kevin Durant.
Edwards terminó el partido con 25 puntos y 9 asistencias, mientras que Donovan Mitchell encabezó a Cleveland con 30 puntos. Con la victoria, Minnesota se ubicó en el cuarto puesto de la Conferencia Oeste.
Partido suspendido en Chicago
La jornada estuvo limitada a cuatro partidos y uno de ellos, el que disputarían los Chicago Bulls y el Miami Heat, fue pospuesto debido a que la cancha del United Center presentaba exceso de humedad, lo que hacía imposible jugar de manera segura.
Tras casi dos horas de intentos por acondicionar la pista, la NBA decidió aplazar el encuentro para una fecha aún no anunciada. Tanto jugadores como entrenadores expresaron su preocupación por el estado del suelo.


