El profesor Franklin Joseph, médico especialista en endocrinología, diabetes y obesidad y fundador de la Clínica de Pérdida de Peso del Dr. Frank en Londres, afirma que la comida en Navidad por sí sola rara vez provoca aumento de grasa, pero quedarse sentado sin hacer nada sí.
En un articulo publicado por Dailymail, el experto señala que la inactividad tiene un enorme efecto perjudicial en nuestro metabolismo, aumenta la acumulación de grasa y provoca comer en exceso, todo lo cual provoca un aumento de peso, incluso si controlamos lo que comemos durante la Navidad.
El profesor Joseph explicó: «Las horas que pasamos sentados (viendo la televisión, socializando, viajando o tumbados en el sofá) tienen un impacto mucho mayor en el peso que la propia comida.
Cuando permaneces sentado durante largos periodos, tu cuerpo se vuelve menos eficiente a la hora de gestionar el azúcar y la grasa en sangre. «Eso significa que se almacena más de lo que comes en lugar de quemarse», agregó.
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La inactividad también puede afectar a las señales naturales del apetito, haciendo que las personas sean más propensas a comer sin pensar, convirtiendo las últimas semanas de diciembre en una tormenta perfecta.
«No comes porque tienes hambre, comes porque te aburres», advirtió.
Mantener el movimiento en la clave
El profesor Joseph explicó que el aumento de peso en Navidad no se evita reduciendo calorías ni eliminando los dulces, sino con hábitos simples. Aseguró que no es necesario hacer dieta durante estas festividades, sino procurar mantenerse activo, ya que el movimiento constante del cuerpo es clave para prevenir el sedentarismo y sus efectos.
Afirma que dar un paseo corto después de comer, ponerse de pie con regularidad, ayudar a cocinar o recoger y dedicar tiempo a estiramientos suaves y regulares puede ayudar a mantener a raya los kilos de más.
Puede ser difícil no entrar en pánico al pesarse por primera vez después de Navidad, pero el profesor Joseph afirma que la mayor parte del tiempo el cuerpo está hinchado con líquidos, no con glóbulos de grasa amarillenta. Sin embargo, recuerda rápidamente que permanecer inactivo durante días seguidos puede inclinar la balanza hacia un aumento real de grasa si el sedentarismo continúa en enero.
Recomienda no iniciar el año con dietas drásticas
El experto en obesidad también exhortó a reflexionar antes de asumir el Boxing Day o el día de Año Nuevo como el inicio de un plan de alimentación estricto. Señaló que imponer cambios radicales justo después de las festividades puede generar efectos negativos en el organismo y dificultar la adopción de hábitos sostenibles a largo plazo.
«Hacer dietas drásticas el Boxing Day o el 1 de enero suele ser contraproducente», advirtió. «Esto aumenta las hormonas del estrés, provoca antojos y puede llevar a nuevos atracones», explicó el especialista.
El especialista recomendó disfrutar de las comidas sin culpas, mantener una actividad física moderada durante las festividades y retomar la rutina habitual en enero, asegurando que este enfoque equilibrado es la forma más efectiva de conservar un peso estable a largo plazo.


