El ministro de Defensa de Italia, Guido Crosetto, aseguró este lunes que su país «no está preparado ni para un ataque ruso ni de otro país», en medio de las tensiones crecientes en Europa por la violación del espacio aéreo de la Alianza Atlántica por parte de drones rusos.
«No estamos preparados ni para un ataque ruso ni para un ataque de otra nación, lo vengo diciendo desde hace tiempo. Creo que tenemos el deber de poner al país en condiciones de defenderse si algún loco decide atacarnos: no hablo de (el presidente ruso, Vladimir) Putin, hablo de cualquiera», dijo Crosetto a los medios en un acto en Roma.
Según el titular de Defensa, muy cercano a la primera ministra, la ultraderechista Giorgia Meloni, los anteriores Gobiernos italianos no han «invertido más en defensa durante los últimos veinte años, y veinte años no se recuperan en uno o dos años».
«Estamos entre los principales contribuyentes de la OTAN en el flanco este, pero también tenemos el flanco Sur», subrayó, al destacar que la contribución italiana hasta ahora en el este «es suficiente» y «si luego debemos aumentarla, se nos pedirá formalmente» y entonces «decidiremos».
Sobre la guerra en Ucrania, Crosseto explicó: «Llevamos meses hablando de la posibilidad de una tregua, y lo que constato es que han aumentado exponencialmente los ataques sobre Kiev, sobre civiles, hospitales y centrales eléctricas ucranianas. Son semanas en las que el clima que nos rodea se ha deteriorado, no solo en Ucrania sino en todo el mundo».
En su opinión, «hay una enorme necesidad de encontrar nuevas vías de compromiso para buscar la paz».
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«No sé cuáles, pero sé que tenemos la necesidad de intentarlas todas, todas las posibles e imaginables. Necesitamos unir a las naciones y usar el peso de varias de ellas para ejercer presión. Espero que haya una aceleración en este sentido por parte de la comunidad internacional en las próximas semanas, porque ya no tenemos más tiempo que perder», dijo.
También advirtió de que «un empeoramiento del clima actual solo puede ser dramático para todos. Tenemos el deber de hacer todo lo posible para cambiar un rumbo que, a mi parecer, es imparable y cada vez más acelerado hacia el precipicio».


