
Santo Domingo.– Cuando la frecuencia de las relaciones sexuales disminuye, algunas parejas comienzan a preguntarse si el amor se está acabando, si existe una tercera persona o si la relación atraviesa una crisis. Sin embargo, tener menos encuentros íntimos no necesariamente significa que una relación esté destinada al fracaso.
El deseo sexual puede cambiar con el paso del tiempo y verse influenciado por múltiples factores. El estrés laboral, el cansancio, las responsabilidades familiares, la rutina, determinados medicamentos, los cambios hormonales y hasta los conflictos cotidianos pueden provocar que una persona tenga menos interés en mantener relaciones sexuales durante determinados períodos.
Además, no existe una cantidad universal de encuentros sexuales que determine cuándo una pareja es “normal” o feliz. Lo que para algunas personas puede parecer poco, para otras puede ser suficiente.
Recomendamos leer:El síntoma de la menopausia que afecta a seis de cada diez mujeres y casi nadie consulta
Cuando uno quiere más que el otro
Uno de los mayores conflictos aparece cuando existe una diferencia considerable en el deseo sexual. Mientras una persona puede sentirse satisfecha con pocos encuentros, la otra podría interpretar la falta de actividad sexual como rechazo, pérdida de atracción o distanciamiento emocional.
En estos casos, la comunicación adquiere especial importancia. Hablar sobre deseos, expectativas y necesidades puede ayudar a evitar interpretaciones equivocadas y resentimientos dentro de la relación.
La intimidad tampoco se limita exclusivamente al acto sexual. Los besos, abrazos, caricias, conversaciones y otras muestras de afecto también pueden contribuir a mantener la conexión emocional entre dos personas.
¿Se puede ser feliz sin tener mucho sexo?
La respuesta dependerá de cada pareja. Algunas consideran que una vida sexual activa es indispensable, mientras otras pueden mantener relaciones satisfactorias con una frecuencia mucho menor.
El verdadero problema podría aparecer cuando uno de los integrantes está inconforme y el otro desconoce la situación o evita hablar sobre ella.
Cuando la disminución del deseo es repentina, persistente o genera malestar, también puede ser conveniente consultar a un profesional de la salud para determinar si existen factores físicos o emocionales involucrados.
También puedes leer:Steven Tyler obtiene una victoria legal antes del juicio por presunto abuso sexual de una adolescente en los años 70
El tema continúa generando posiciones encontradas, especialmente en las redes sociales, donde para algunos el sexo es uno de los pilares de una relación, mientras otros consideran que el amor y la estabilidad pueden mantenerse incluso cuando la actividad sexual disminuye considerablemente.
Y tú, ¿crees que una pareja puede ser feliz teniendo poco sexo o consideras que es una señal de que algo anda mal?


