Ceuta .- Miles de migrantes que ingresaron de manera irregular a Ceuta durante la entrada masiva del pasado 30 de julio permanecen todavía en la ciudad, tres semanas después, mientras las autoridades buscan habilitar nuevos espacios de acogida ante la falta de plazas disponibles.
Este sábado, más de 300 personas se concentraban en los alrededores de la zona de embolsamiento de Loma Colmenar, donde funciona uno de los dispositivos temporales habilitados para atender a los migrantes en Ceuta.
El centro se encuentra al límite de su capacidad y quienes permanecen en el exterior esperan conseguir una plaza y, en algunos casos, comenzar los trámites para solicitar protección internacional.
La situación se repite en diferentes puntos de la ciudad, donde algunos migrantes pasan el día en espacios públicos y buscan lugares donde dormir mientras esperan una respuesta sobre su situación.
Migrantes en Ceuta esperan una solución
El Gobierno ha habilitado nuevos espacios temporales para atender la permanencia de miles de migrantes, especialmente después de que el desalojo de la playa del Trampolín obligara a trasladar a cientos de personas hacia otros puntos de acogida.
Hamza, un joven marroquí que afirma haber llegado de manera irregular a Ceuta el 30 de julio, lleva alrededor de 23 días en la ciudad. Este sábado esperaba junto a otros migrantes en las inmediaciones de Loma Colmenar.
«Esperamos cualquier solución», explicó el joven, quien señaló que su intención es acceder al dispositivo de acogida para iniciar una solicitud de asilo.

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Hamza relató que durante estas semanas ha dormido en el bosque y que acude a Cruz Roja para recibir alimentos. También afirmó que la falta de espacio dificulta el acceso a los servicios disponibles.
Según su testimonio, durante una madrugada, mientras dormía en la calle, agentes registraron sus pertenencias y posteriormente le indicaron que debía abandonar el lugar.
«Nosotros somos pobres, no hacemos nada, queremos solución», expresó el joven al explicar las razones que lo llevaron a cruzar hacia Ceuta. Según dijo, decidió hacerlo porque buscaba mejorar sus condiciones de vida.
La lluvia agrava las condiciones de acogida
La situación también se complica para los migrantes en Ceuta que permanecen en las naves industriales de El Tarajal, una zona próxima a la frontera con Marruecos.
Este espacio fue habilitado por la ciudad autónoma después de la entrada masiva registrada a finales de julio. Sin embargo, la falta de recursos y las recientes lluvias han dificultado aún más la estancia de quienes permanecen allí.
En el lugar se observan prendas de ropa tendidas en estructuras improvisadas, personas recibiendo alimentos y plásticos utilizados como refugio ante las condiciones climáticas.
Entre quienes permanecen en El Tarajal se encuentra una mujer que llegó desde Marruecos junto a una amiga y su hija de nueve años. Según explicó a EFE, su objetivo es encontrar mejores condiciones de vida y garantizar que la menor pueda comenzar el próximo curso escolar.
La mujer afirmó que llegó a Ceuta hace unos 25 días y que pasó tres noches en la montaña antes de trasladarse a las naves de El Tarajal.
La lluvia, aseguró, ha complicado todavía más la situación, ya que ahora deben dormir con la ropa mojada.
Falta de servicios complica la vida de los migrantes
La mujer también denunció la falta de baños y duchas en el espacio donde permanece y aseguró que las condiciones de seguridad tampoco son suficientes.
«Ahora vivir aquí es muy difícil», manifestó al explicar que busca una solución especialmente para los niños y las personas mayores.
Otro de los migrantes, identificado como Mohamed, relató que lleva varios meses en Ceuta y que desde hace algún tiempo permanece en las naves de El Tarajal.
El joven explicó que las lluvias y la falta de medios han hecho más complicado su día a día. «He venido aquí para buscarme la vida, no para robar», afirmó.
Mohamed mostró diplomas de formación como pintor y su carné de conducir, documentos que, según explicó, representan las herramientas con las que esperaba encontrar una oportunidad laboral.
El joven aseguró que llegó a Ceuta con la intención de trabajar y ayudar económicamente a su madre y al resto de su familia.
Tres semanas después de la entrada masiva del 30 de julio, la presencia de cientos de personas en distintos puntos de Ceuta mantiene abierto el desafío para las autoridades, que buscan ampliar los espacios de acogida mientras los migrantes esperan una respuesta sobre su futuro.


