
Romeo Santos está demandando a su antigua firma de contabilidad y gestión empresarial, alegando que su “negligencia grave” le dejó facturas de impuestos sin pagar y, finalmente, le ocasionó millones de dólares en daños y perjuicios, así lo revela la revista Billboard.
Vea los últimos videos, gráficos y noticiasEn una demanda obtenida y reportada primero por Billboard, Anthony Santos (nombre real) sostiene que BDO USA manejó tan mal sus asuntos financieros que incurrió en negligencia profesional. También afirma que la compañía posteriormente “rechazó toda propuesta” para encontrar una “solución amistosa” al problema.
“Durante casi siete años, Santos… confió sus asuntos financieros a una firma de contabilidad y gestión empresarial que se promocionaba como especialista dedicada a la industria del entretenimiento”, escribe su abogado, James Sammataro, del bufete Pryor Cashman. “Lo que [BDO] entregó, en cambio, fue negligencia grave, año tras año”.
El superastro dominicano no es el primero de la música que se queja de BDO. En 2022, Fat Joe demandó a la firma y a dos de sus empleados, alegando que le robaron millones de dólares mediante un fraude “descarado” con las “características de un esquema Ponzi”. El caso se resolvió en 2024 bajo términos confidenciales.
Santos saltó a la fama a comienzos de los 2000 como cantante principal de Aventura, el grupo de bachata que ha colocado 13 canciones en el top 10 de la lista Hot Latin Songs de Billboard. Tras iniciar su carrera como solista en 2011, Santos ha logrado siete éxitos que llegaron al No. 1 de Hot Latin Songs, entre ellos “Odio”, su colaboración de 2014 con Drake, y “Promise”, de 2011, junto a Usher.
Según la demanda presentada el miércoles (12 de agosto), Santos contrató inicialmente a la firma Morrison Brown Argiz & Farra LLP en 2016; la compañía fue adquirida posteriormente por BDO en 2021. El cantante asegura que eligió la firma porque se promocionaba como “especialista en la industria del entretenimiento”, capaz de gestionar eficazmente los asuntos comerciales de “un artista global de giras y grabaciones, así como la exposición fiscal multijurisdiccional e internacional que ello implica”.
Sin embargo, afirma que los errores posteriores de BDO “abarcaron prácticamente todas las funciones para las que fue contratada”, incluidas tareas básicas como pagar correctamente sus impuestos y presentar sus declaraciones. También sostiene que la firma manejó mal sus impuestos estatales de Nueva York al presentar una declaración “incoherente” que provocó una costosa auditoría. Además, asegura que BDO no solicitó créditos por impuestos extranjeros que ya habían sido retenidos de sus regalías.


