
Punta Cana, República Dominicana. — Durante un encuentro con representantes de la prensa celebrado en el Museo Abreu, el artista visual, fundador de esa institución y creador del Psico-Expresionismo, Oscar Abreu, expresó su profunda preocupación por la interrupción en la entrega del Premio Nacional de Artes Visuales, el más alto reconocimiento que concede el Estado dominicano a la trayectoria de un creador.
Abreu recordó que el premio no fue entregado el año pasado y que, a estas alturas del presente año, aún no existe un anuncio público sobre su reanudación, situación que, a su juicio, trasciende un simple retraso administrativo y constituye una señal preocupante para el futuro de las artes visuales dominicanas.
Las declaraciones del artista se producen pocas semanas después de la presentación de la edición de colección TOP 100 ARTISTS: ART GABANGI 2026, una publicación de lujo concebida para fortalecer la proyección internacional del arte dominicano contemporáneo. En el ensayo que abre la obra, Abreu rinde homenaje a quince de las figuras fundacionales de las artes visuales nacionales, reivindicando la importancia de preservar la memoria histórica de quienes sentaron las bases del arte dominicano moderno.
“No encuentro una justificación válida para que el Premio Nacional de Artes Visuales no se entregara el año pasado y que, a estas alturas, el país ni siquiera esté hablando de retomarlo. Lo verdaderamente preocupante no es un año sin premiación; es el silencio institucional alrededor del máximo reconocimiento que puede recibir un artista visual dominicano. A mi entender, esto constituye una falta de respeto hacia toda la comunidad artística y hacia la memoria cultural de la República Dominicana”, indicó Oscar.
El artista considera especialmente preocupante que esta situación ocurra en uno de los momentos de mayor crecimiento y proyección internacional del arte dominicano.
“Vivimos una etapa histórica en la que nuestros artistas participan en museos, bienales, ferias internacionales y grandes colecciones alrededor del mundo. Paralelamente, la empresa privada realiza inversiones millonarias para fortalecer la infraestructura cultural del país, como lo demuestran iniciativas de enorme trascendencia como el Centro Cultural Taíno Casa del Cordón y el Centro Cultural Rainieri. Resulta difícil comprender que, mientras la sociedad apuesta por fortalecer la cultura, el Estado mantenga sin entregar el máximo reconocimiento destinado a quienes han dedicado toda una vida a engrandecerla”.
Para Abreu, el Premio Nacional de Artes Visuales constituye una institución que debe trascender cualquier administración pública.
“Los premios nacionales no pertenecen a un ministro ni a un gobierno. Pertenecen a la historia de la República Dominicana. Las naciones no solo construyen su grandeza mediante carreteras, puentes o crecimiento económico. También la construyen preservando su memoria y honrando a quienes enriquecen su patrimonio espiritual. Los gobiernos cambian; la cultura permanece”.
El creador del Psico-Expresionismo afirmó que la ausencia del reconocimiento también envía un mensaje equivocado a las nuevas generaciones de artistas.
“Cuando un país deja de reconocer públicamente la excelencia artística, transmite la idea de que la creación cultural es secundaria. Los jóvenes necesitan referentes. Necesitan saber que una vida de disciplina, investigación y entrega al arte puede culminar con el más alto reconocimiento de la nación. Cuando ese símbolo desaparece, también se debilita la aspiración de quienes construirán el futuro de nuestras artes”.
Abreu recordó que la publicación de TOP 100 ARTISTS: ART GABANGI 2026 representa un esfuerzo independiente por documentar y proyectar internacionalmente el patrimonio artístico nacional.
“Si desde la sociedad civil hemos asumido la responsabilidad de publicar una obra de referencia internacional para preservar la historia del arte dominicano y rendir homenaje a nuestros maestros fundadores, con mayor razón el Estado debe proteger y fortalecer sus propias instituciones de reconocimiento. La memoria cultural no puede depender únicamente del esfuerzo privado; es una responsabilidad compartida”, adelanta.
Asimismo, sostuvo que ha llegado el momento de devolver al Premio Nacional de Artes Visuales la solemnidad que históricamente ha representado.
“Me gustaría ver al presidente de la República entregar personalmente este reconocimiento, acompañado por el ministro de Cultura. Ese acto tendría un enorme valor simbólico. Sería un mensaje inequívoco de que la República Dominicana reconoce a quienes han dedicado su existencia a construir nuestro patrimonio artístico”, reveló el artista.
Abreu destacó que el país cuenta con numerosos artistas cuya trayectoria merece ser considerada por un jurado independiente.
“Pienso en maestros como Freddy Javier, heredero de una extraordinaria tradición familiar con seis generaciones dedicadas a la pintura; en el escultor Joaquín Mordan Ciprián; en Carolina Cepeda; o en Dionisio Blanco, solo por mencionar algunos nombres. Independientemente de quién resulte seleccionado, la República Dominicana posee artistas cuya obra y legado justifican plenamente la continuidad de este reconocimiento”, expresó.
El artista insistió en que su llamado no responde a intereses personales ni a la defensa de nombres específicos.
“No estoy reclamando un premio para una persona determinada. Estoy defendiendo una institución cultural que pertenece a todos los artistas dominicanos y a la historia de nuestro país. Cada año en que el Premio Nacional de Artes Visuales deja de entregarse deja un vacío en la memoria cultural de la República Dominicana”, aclaró Abreu.
Finalmente, hizo un llamado al Ministerio de Cultura para que anuncie el restablecimiento del galardón y garantice su continuidad como una verdadera política de Estado.
“Las sociedades que honran a sus creadores terminan honrándose a sí mismas. Las obras sobreviven a los gobiernos, a las crisis y al paso del tiempo. Dentro de cien años serán ellas las que contarán quiénes fuimos y cuáles fueron nuestros valores. Defender el Premio Nacional de Artes Visuales no es defender un acto protocolar; es defender la memoria, la identidad y el futuro cultural de la República Dominicana”, asegura.
Abreu concluyó afirmando que la continuidad del Premio Nacional de Artes Visuales no debe entenderse únicamente como una ceremonia anual, sino como un compromiso permanente del Estado con la preservación del patrimonio artístico nacional, el reconocimiento de la excelencia y la construcción de una memoria cultural que trascienda generaciones.


