Un equipo de arqueólogos que explora la cueva de Hohle Fels, en el suroeste de Alemania, anunció el hallazgo de dos pequeñas esculturas de aves hechas en marfil de mamut con una antigüedad estimada de 40.000 años.
Este descubrimiento, presentado esta semana en el Museo de Prehistoria y Arte de la Edad del Hielo de Blaubeuren, ofrece nuevas pistas sobre la capacidad simbólica de los primeros Homo sapiens en Europa y su relación con el arte durante la era de hielo, según la investigación publicada en Nature.
Las figuras, que miden entre 2 y 3 centímetros, fueron recuperadas en la campaña de excavación de 2025 junto a fragmentos de flautas fabricadas con huesos de buitre. Ambas piezas representan un lagópodo, un ave similar a los faisanes. Una de ellas muestra el animal en reposo y la otra parece estar en pleno vuelo, con las alas extendidas.
La cueva de Hohle Fels, ubicada en el Jura de Suabia, concentra una de las mayores colecciones de arte figurativo paleolítico en Europa. El lugar ha sido escenario de descubrimientos destacados, como la famosa Venus de Hohle Fels, fragmentos de otras figuras animales y una flauta casi completa de hueso de buitre leonado.
Estos objetos fueron hallados en el mismo nivel arqueológico, datado en hasta 42.500 años, en una cámara de 8 por 9 metros cerca de la entrada principal de la cueva.
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Un laboratorio para el estudio del arte prehistórico
Antes de que el equipo liderado por Nicholas Conard comenzara las excavaciones sistemáticas en 1997, la cueva ya había sido explorada de manera intermitente durante más de un siglo.
Los trabajos previos permitieron encontrar huesos de mamut, reno y otras especies, además de herramientas de piedra. Sin embargo, la densidad y diversidad de objetos simbólicos recuperados en las últimas décadas han convertido a Hohle Fels en un sitio de referencia para la investigación sobre los orígenes del arte en Europa.
El Museo de Prehistoria y Arte de la Edad del Hielo de Blaubeuren presenta las nuevas figuras el 29 de julio.
Otras cuevas del Jura de Suabia también han revelado esculturas de marfil, entre ellas el Hombre León de 31 centímetros descubierto en Hohlenstein-Stadel, con una antigüedad cercana a los 40.000 años.
La concentración de figuras en Hohle Fels resulta excepcional: allí se han encontrado representaciones de un ave acuática, un caballo, una nutria, un pequeño hombre león de 2,5 centímetros y nueve fragmentos de la Venus, todas talladas en marfil de mamut.
El significado de las figuras y su impacto en la comprensión del pasado
La arqueóloga Amy Clark, especialista en paleolítico de la Universidad de Harvard dijo que estas piezas permiten conocer cómo los grupos aurignacienses entendían su entorno.
Ese período, vinculado a las primeras poblaciones humanas en Europa, se caracteriza por la aparición de objetos artísticos y musicales que reflejan una visión simbólica del mundo.
La cronología juega un papel crucial en la interpretación de estos hallazgos. La evidencia más antigua y clara de Homo sapiens en Europa supera los 45.000 años, pero datos arqueológicos y genéticos sugieren que esas primeras incursiones no prosperaron. Las oleadas posteriores, asociadas a la cultura aurignaciense, aparecieron hace unos 43.000 años y se expandieron por el continente.
La recuperación requiere excavar por cuadrículas, avanzar pocos centímetros y tamizar sedimentos con agua y malla fina.
Técnicas minuciosas para rescatar el pasado
El proceso de recuperación de las aves talladas requirió una metodología precisa. Alexander Janas y su equipo excavan la cámara en cuadrículas pequeñas y avanzan apenas unos centímetros de profundidad en cada etapa. Todo el sedimento extraído se conserva y se tamiza con agua a través de una malla fina, lo que permitió identificar las dos nuevas figuras.
La paleontóloga Elisa Luzi, de la Universidad de Tubinga, reconoció una de las piezas mientras examinaba el material filtrado en busca de microfósiles junto a Quentin Schäfer, técnico de excavación del departamento de antigüedades de Baden-Württemberg.
Luzi describió su experiencia: “Ves esta figurilla y sientes toda su humanidad. Nadie había visto estas cosas durante 40.000 años y nosotros somos los primeros en hacerlo. Es un privilegio”.
Clark también compartió su reacción al recibir las imágenes de las nuevas figuras: “Son asombrosamente realistas y vívidas”, comentó, y añadió que resulta claro “cómo estaban encantados por estos animales”.
Investigadores debaten si estas figuras funcionaban como recuerdos, símbolos de pertenencia o elementos de rituales vinculados al nacimiento.
La utilidad de estas esculturas genera debate entre los especialistas. Nicholas Conard, director del proyecto, sostiene que la capacidad artística mostrada en Hohle Fels y sitios cercanos refleja un avance en la sofisticación cultural y cognitiva. Esa evolución pudo favorecer la supervivencia de estos grupos humanos en el clima extremo de la Europa glacial.
Otros investigadores proponen interpretaciones alternativas. Daniel Adler, de la Universidad de Connecticut, afirmó que “estos objetos fueron creados con un propósito distinto del simple disfrute” y sugirió que podrían haber servido para conservar recuerdos o expresar pertenencia a un grupo.
Por su parte, Lyn Wadley, arqueóloga de la Universidad de Witwatersrand, planteó que figuras como la Venus y las aves pudieron utilizarse en rituales relacionados con el embarazo y el nacimiento. Algunas marcas en los objetos evocan prácticas de escarificación ritua
La concentración de arte del Jura de Suabia se compara con las manifestaciones figurativas más antiguas aceptadas, como pinturas rupestres de Indonesia de más de 51.000 año.
La recreación de estas obras también aporta información sobre el trabajo invertido. Melissa Stannard, del Museo de Queensland, logró reproducir la Venus usando asta de ciervo y herramientas comparables a las de los cazadores-recolectores aurignacienses. Otra réplica del Hombre León, elaborada en marfil de elefante de origen legal, requirió 360 horas de dedicación.
El conjunto del Jura de Suabia es considerado excepcional por la comunidad científica. Las únicas manifestaciones de arte figurativo más antiguas aceptadas por los expertos son pinturas rupestres halladas en Indonesia, como la escena de figuras humanas y cerdos en Sulawesi, que superan los 51.000 años de antigüedad.


