Santo Domingo.- Residentes del sector Gazcue han manifestado su creciente preocupación por los inconvenientes que, según denuncian, provoca el funcionamiento de un local del partido Fuerza del Pueblo ubicado en la calle Juan Sánchez Ramírez esquina Socorro Sanchez.
De acuerdo con vecinos de la zona, la actividad política que se desarrolla en ese establecimiento ha incrementado significativamente el flujo de vehículos, generando congestionamientos constantes en una vía que también alberga un centro educativo y numerosas viviendas familiares.
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Uno de los principales reclamos es la aparente insuficiencia de espacios de estacionamiento dentro del local, lo que obliga a muchos visitantes a ocupar ambos lados de la calle e incluso áreas donde el parqueo dificulta la circulación. Esta situación complica el tránsito, afecta el acceso de residentes a sus hogares y representa un reto adicional durante las horas de entrada y salida de los estudiantes del colegio cercano.
A este panorama se suma la contaminación sónica. Los moradores aseguran que reuniones, actividades partidarias y el constante movimiento de personas y vehículos generan niveles de ruido que alteran la tranquilidad de un sector tradicionalmente caracterizado por su vocación residencial.
Los comunitarios consideran que toda organización política tiene el legítimo derecho de desarrollar sus actividades; sin embargo, entienden que ese derecho debe ejercerse respetando las normas de convivencia ciudadana y garantizando el bienestar de quienes residen en el entorno.
Entre las medidas sugeridas por los vecinos figuran la implementación de un plan de gestión del tránsito durante las actividades de mayor asistencia, la habilitación de espacios adecuados para estacionamiento, el control del ruido y una mayor supervisión por parte de las autoridades competentes para asegurar el cumplimiento de las normas municipales y de tránsito.
Gazcue es uno de los sectores históricos de Santo Domingo y combina residencias, centros educativos, instituciones públicas y comercios. Precisamente por esa diversidad de usos, sus habitantes consideran indispensable que cualquier actividad que atraiga una gran cantidad de personas se desarrolle bajo criterios de organización y respeto al espacio público.
Los residentes esperan que tanto los responsables del local como las autoridades correspondientes establezcan un canal de diálogo que permita encontrar soluciones equilibradas, preservando el derecho a la participación política sin menoscabar la calidad de vida de la comunidad.


