SANTO DOMINGO – Un grupo de víctimas y representantes legales comparecieron ante el programa Esto No es Radio Show para denunciar una estafa inmobiliaria de proporciones «colosales» que habría afectado a más de 1,200 adquirientes en la zona turística de Bávaro. El fraude, que involucra una compleja red de empresas, se estima en más de 10 millones de dólares, superando los 600 millones de pesos dominicanos.
El proyecto, denominado originalmente Punta Cana Macao, fue comercializado a partir del año 2020 por la Constructora Espinal Gautreaux, propiedad de Johnny Juan Ramón Espinal y Nicole Espinal. Según la denuncia, los promotores lograron vender la totalidad de las 1,200 unidades en apenas tres meses, captando fondos de ahorrantes e inversionistas extranjeros mediante maniobras engañosas.
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El esquema delictivo operaba mediante el uso de tres empresas distintas para dificultar la persecución legal. Según explicaron los abogados presentes, los clientes pagaban a una entidad, firmaban contrato con otra y trataban con una tercera constructora. Para generar confianza, los promotores instalaron letreros de Fiduciaria Universal en el terreno, a pesar de que nunca llegaron a formalizar legalmente el fideicomiso ni a aportar el inmueble al mismo.
«El fraude está bien hecho precisamente para esto… constructora, desarrolladora, marketing, fiducia. Está bien hecho para que la persecución sea más difícil porque hay un velo corporativo», afirmaron los representantes legales durante la entrevista.
Uno de los casos más dramáticos es el del inversor español Manuel Pasquín, a quien le habrían estafado 360,000 dólares. Pasquín, quien planeaba retirarse en República Dominicana tras trabajar toda su vida en España, adquirió dos apartamentos y dos locales comerciales. «Si no vendo una Coca-Cola, seré que soy muy malo», recordó haber pensado con ilusión al comprar un local para un minimarket, antes de descubrir que el proyecto era un simulacro.
Justicia inactiva y un cabecilla en rebeldía
La denuncia apunta directamente a Johnny Juan Ramón Espinal Gautreaux como el autor intelectual, quien según los abogados se encuentra en estado de rebeldía desde el año 2020. A pesar de las múltiples órdenes de arresto y la existencia de unidades de captura de prófugos, el acusado sigue en libertad.
«Él no sale desde el 2021… aquí la gente sabe la presencia de cómo encontrar cualquiera donde sea si no aparece porque está el que no quiere que aparezca», señalaron con indignación sobre la aparente inacción de las autoridades para ejecutar las órdenes judiciales.
Alerta ante nuevas estafas con IA
Los afectados advirtieron que los responsables continúan operando y vendiendo parcelas bajo un nuevo nombre comercial llamado «Cocono», utilizando incluso inteligencia artificial para generar videos de maquinaria trabajando en terrenos donde no se ha pegado un solo bloque.
Este escándalo no solo afecta el patrimonio de cientos de familias, sino que pone en riesgo la seguridad jurídica y la imagen de la República Dominicana ante la inversión extranjera y la diáspora.
«La inversión en el año pasado y este año ha bajado de manera significativa porque la diáspora no confía en el país», concluyó una de las asesoras inmobiliarias afectadas por la falta de respuesta estatal ante este tipo de estructuras criminales.


