Newark, Nueva Jersey.- Organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes y participantes en las protestas realizadas frente al centro de detención Delaney Hall denunciaron que agentes de la Policía Estatal de Nueva Jersey habrían empleado tácticas excesivas para dispersar a los manifestantes durante los recientes enfrentamientos registrados en la zona.
Las acusaciones surgieron luego de que circularan imágenes y testimonios que muestran a oficiales utilizando gas pimienta, proyectiles de control de multitudes y equipo antimotines para despejar áreas cercanas a la instalación, donde desde hace varios días se desarrollan protestas en apoyo a inmigrantes detenidos que denuncian presuntas condiciones inadecuadas dentro del centro.
Representantes de grupos comunitarios sostienen que algunas intervenciones policiales afectaron a manifestantes que participaban de manera pacífica. Entre las denuncias también figura el uso de agentes químicos y empujones durante las operaciones de control de la multitud. Incluso, legisladores y activistas presentes en el lugar cuestionaron la respuesta de las autoridades y solicitaron una investigación sobre los procedimientos aplicados.
Por su parte, las autoridades estatales defendieron la actuación de los agentes y argumentaron que las medidas fueron adoptadas después de que varios individuos derribaran barreras de seguridad, lanzaran objetos contra los oficiales e intentaran ingresar a zonas restringidas. La gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, afirmó que algunos participantes protagonizaron actos violentos que pusieron en riesgo tanto a los manifestantes como al personal de seguridad.
La tensión alrededor de Delaney Hall se ha incrementado en las últimas semanas debido a las denuncias realizadas por migrantes detenidos, quienes aseguran enfrentar problemas relacionados con la alimentación, la atención médica y las condiciones de permanencia en el recinto. Estas denuncias dieron origen a una huelga de hambre y a una serie de movilizaciones que continúan atrayendo a familiares, activistas y organizaciones de derechos humanos.
Mientras continúan las investigaciones sobre los incidentes, el gobierno estatal mantiene desplegados efectivos de la Policía Estatal en los alrededores del centro de detención y ha establecido zonas específicas para las manifestaciones con el objetivo de evitar nuevos enfrentamientos.


