La Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) hizo un llamado urgente a la comunidad internacional para respaldar a Honduras en la atención de las más de 423.000 personas desplazadas por la violencia y los desastres naturales, una problemática que continúa golpeando a miles de familias en el país centroamericano.
En una entrevista concedida a EFE en Tegucigalpa, la representante de Acnur en Honduras, Kathryn Lo, advirtió que el fenómeno del desplazamiento forzado interno no puede ser enfrentado únicamente por el Estado hondureño, sino que requiere una respuesta integral y coordinada entre autoridades, organismos internacionales, comunidades y sociedad civil.
“Creo que es un trabajo que realmente requiere la colaboración de las comunidades y el Estado en todos sus niveles; la cooperación internacional, las comunidades afectadas, toda la sociedad, porque es un fenómeno que realmente afecta a todo el país”, expresó la funcionaria.
Las declaraciones de Lo se producen en un contexto marcado por el aumento de los desplazamientos causados tanto por la violencia criminal como por eventos climáticos extremos que afectan recurrentemente a Honduras, uno de los países más vulnerables de América Latina frente a fenómenos naturales.
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Según datos de la Encuesta Permanente de Hogares de Propósitos Múltiples, unas 423.845 personas, equivalentes al 4,5 % de la población hondureña, se han visto obligadas a abandonar sus hogares en algún momento de sus vidas debido a amenazas, extorsiones, persecución de grupos criminales o desastres naturales.
Mujeres y jóvenes representan la mayoría de las personas afectadas por el desplazamiento interno en Honduras. (Foto: Cortesía)
Para Acnur, la oficialización de estas cifras representa un avance significativo, ya que permite dimensionar con mayor claridad la magnitud de una problemática que durante años permaneció invisibilizada.
Kathryn Lo destacó que detrás de cada número existe una historia humana marcada por el dolor, la incertidumbre y la pérdida.
La representante insistió en que las estadísticas deben ser interpretadas como una llamada urgente a la acción para fortalecer las políticas de prevención y protección.
“Detrás de estas cifras debemos recordar que hay personas. Cada número representa a un niño o niña que tuvo que abandonar su escuela, o a un padre y una madre que tomaron la difícil decisión de salir de su hogar para proteger a su familia”, enfatizó.
El desplazamiento forzado interno afecta principalmente a mujeres y jóvenes. De acuerdo con Acnur, alrededor del 55 % de las personas desplazadas son mujeres, muchas de ellas víctimas de violencia de género, amenazas o persecución.
Asimismo, cerca del 38 % corresponde a jóvenes de entre 15 y 34 años, un sector altamente vulnerable ante el reclutamiento por estructuras criminales y la exclusión social.
La situación se vuelve aún más compleja en zonas rurales y comunidades apartadas, donde las familias desplazadas enfrentan enormes dificultades para acceder a servicios básicos, atención médica, educación y oportunidades laborales.
Uno de los principales desafíos señalados por Acnur es la implementación efectiva de la Ley para la Prevención, Atención y Protección de las Personas Desplazadas Internamente, aprobada por Honduras en 2022.
Aunque la normativa fue considerada un paso histórico en el reconocimiento del problema, su aplicación aún enfrenta importantes retrasos.
La falta de escuelas seguras aumenta el riesgo de exclusión educativa y reclutamiento forzado de menores desplazados.
La representante de Acnur indicó que es urgente aprobar el reglamento de la ley y activar el fondo de asistencia humanitaria contemplado en la normativa para garantizar atención inmediata y soluciones duraderas a las víctimas.
“Muchas instituciones del Estado están trabajando en la respuesta y en la prevención, pero hay mucho más que pueden hacer, por ejemplo, avanzar con la política nacional de prevención del desplazamiento forzado”, señaló Lo.
Acnur también alertó sobre la situación de unas 163.000 personas que viven una doble vulnerabilidad.
Se trata de familias que huyen de la violencia y terminan instalándose en zonas propensas a inundaciones, deslizamientos u otros riesgos climáticos, o personas afectadas inicialmente por desastres naturales que luego quedan expuestas a contextos de inseguridad y criminalidad.
Ante este escenario, la agencia de Naciones Unidas considera indispensable diseñar respuestas diferenciadas que integren asistencia humanitaria, protección y estrategias de desarrollo sostenible.
La situación de las mujeres desplazadas es otro de los aspectos que más preocupa al organismo internacional.
Muchas de ellas enfrentan riesgos de violencia sexual, explotación y discriminación, especialmente cuando deben movilizarse hacia comunidades desconocidas o asentamientos improvisados.
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Por ello, Acnur insiste en la necesidad de crear servicios seguros y accesibles, particularmente en áreas rurales, donde las limitaciones de infraestructura y atención estatal son mayores.
En el caso de la niñez, la agencia advirtió que el desplazamiento incrementa los riesgos de abandono escolar, exclusión educativa y reclutamiento forzado por grupos criminales.
La falta de escuelas seguras y programas de apoyo psicológico profundiza el impacto emocional y social sobre miles de menores.


