Baní, Peravia. — La Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) efectuó en la madrugada de este domingo un operativo histórico en alta mar, calificándolo como el mayor decomiso de narcóticos registrado en la lucha contra el tráfico de drogas en el país.
La incautación se produjo en aguas al sur de Baní, con apoyo de la Drug Enforcement Administration (DEA) de Estados Unidos, y corresponde a un cargamento de droga que podría superar las dos toneladas, trasladado en una lancha rápida procedente de la zona de La Guajira, Colombia.
Tras la interdicción marítima, los estupefacientes fueron trasladados a la base militar de Caldera, en Baní, donde quedaron bajo custodia de los órganos de seguridad estatal para los análisis de rigor y el proceso judicial correspondiente.
En el operativo fueron arrestados seis tripulantes, todos de nacionalidad dominicana, quienes enfrentan cargos por su presunta vinculación con el transporte de drogas.
Puedes leer: Ministerio Público y DNCD persiguen a tres hombres por cultivo de marihuana desmantelado en Baní
La DNCD informó que trasladará el cargamento a su sede central para ofrecer detalles oficiales sobre el peso total de la cocaína decomisada y la dinámica de la operación antinarcóticos, en una rueda de prensa que se realizará en las próximas horas.
Cooperación internacional y vigilancia en alta mar
Autoridades antinarcóticos destacaron que la detención y localización de la embarcación fueron posibles gracias al intercambio de inteligencia con la DEA, lo que permitió ubicar el bote antes de que ingresara al espacio territorial dominicano.
Pese a que en días recientes se anunció la suspensión temporal de la embajadora estadounidense de actividades relacionadas con la oficina local de la DEA, funcionarios aclararon que esto no detuvo las operaciones coordinadas ni el intercambio de datos entre agencias, incluyendo la asistencia técnica y operativa para interdicciones marítimas conjuntas.
El Caribe, un corredor estratégico del narcotráfico
El decomiso se produce en un momento en que organismos de seguridad de la región han resaltado la presión creciente de redes criminales que utilizan el Caribe como corredor de tránsito de cocaína hacia mercados internacionales. Expertos señalan que lanchas rápidas, embarcaciones de alto rendimiento y difícil detección, son empleadas comúnmente para cruzar grandes distancias en poco tiempo, con la intención de evadir sistemas de vigilancia y control.
La República Dominicana, por su posición geográfica entre Suramérica y Estados Unidos, constituye un punto de paso clave para dichas rutas, lo que ha requerido un incremento de la cooperación internacional en materia de seguridad y lucha contra el narcotráfico.
El tamaño del cargamento incautado sugiere que se trataba de una operación de gran escala orientada a abastecer redes internacionales de distribución de drogas, un golpe significativo que las autoridades catalogan como una victoria operativa frente al crimen organizado en alta mar.


