El continente amaneció con una noticia que puede cambiarlo todo. El gobierno de Estados Unidos declaró como terroristas internacionales a varios de los principales cárteles de América Latina, lo que abre la posibilidad de intervenciones militares en la región bajo el argumento de la seguridad hemisférica.
La medida fue anunciada por el secretario de Estado, Marco Rubio, en nombre de la administración de Donald Trump, el pasado 20 de febrero de 2025. Con ella, Washington deja atrás el término de “guerra contra las drogas” y lo sustituye por una nueva doctrina: la guerra contra el narcoterrorismo.
Ocho grupos en la lista negra
El comunicado incluyó a ocho de las organizaciones criminales más violentas del continente, entre ellas:
- Tren de Aragua (Venezuela)
- Mara Salvatrucha MS-13 (El Salvador y Centroamérica)
- Cártel de Sinaloa (México)
- Cártel de Jalisco Nueva Generación – CJNG (México)
- Cártel del Noreste (México, ex Zetas)
- Nueva Familia Michoacana (México)
- Cártel del Golfo (México)
- Cárteles Unidos (México)
“Estos grupos no son simples criminales, son terroristas que amenazan la seguridad de Estados Unidos y del hemisferio occidental”, señaló Rubio.
¿Qué significa esta declaración?
Con esta designación, los cárteles pasan a estar en la misma categoría que Al Qaeda o ISIS. Esto le da a Estados Unidos nuevas facultades:
- Congelar bienes y cuentas bancarias vinculadas a estas estructuras.
- Procesar a colaboradores en cortes federales.
- Realizar operaciones militares en países donde actúen los grupos señalados.
- Convocar a la OTAN en caso de ataques directos contra ciudadanos o intereses estadounidenses.
En la práctica, países como México, Venezuela, El Salvador, Honduras o Guatemala quedan bajo una lupa internacional que podría justificar acciones militares en su territorio.
Riesgo para América Latina
El anuncio no solo se limita a la persecución de capos o decomisos de droga. Se trata de un cambio profundo en la política de seguridad, que convierte al narcotráfico en una amenaza geopolítica global. Para América Latina, el mensaje es claro: si no se controla el problema desde dentro, otros lo harán desde fuera.
La decisión también plantea un escenario complejo: los recursos naturales de los países intervenidos —como petróleo, minerales o puertos— podrían ser usados como forma de “pago” por los costos de estas operaciones internacionales.
República Dominicana, en alerta
Aunque la República Dominicana no figura directamente en la lista, las autoridades norteamericanas ya han rastreado vínculos entre cárteles y redes locales de narcotráfico. Extradiciones recientes han revelado posibles conexiones con políticos, militares y empresarios. Si estas pruebas salen a la luz en tribunales de EE.UU., el país podría ser incluido en el radar de futuras intervenciones.
¿Unidad o fragmentación?
La declaración de Washington revive recuerdos de la Guerra Fría, cuando Estados Unidos justificaba intervenciones militares en nombre de la lucha contra el comunismo. Hoy, el enemigo tiene otro nombre: narcoterrorismo.
América Latina enfrenta un dilema: unirse como bloque para combatir a los cárteles desde adentro o enfrentar, de manera fragmentada, la presión internacional que puede desembocar en la pérdida de soberanía.
El continente está ante una encrucijada. ¿Se trata de una guerra legítima contra el crimen o del inicio de una nueva etapa de intervenciones extranjeras en la región?