Santo Domingo.- El Trastorno del Espectro Autista (TEA) afecta a 1 de cada 68 niños a nivel mundial, según las últimas estadísticas de los Centros de Control de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos. Sin embargo, en la República Dominicana, la falta de diagnóstico temprano y la escasez de profesionales especializados agravan la situación de muchas familias, que enfrentan grandes retos para proporcionar la atención adecuada a sus hijos.
Un claro ejemplo es el caso de Leonel Sánchez, quien descubrió que su hijo Luccas, de 4 años, padecía autismo gracias a una maestra que alertó sobre los signos del trastorno. Después de varias consultas médicas, Luccas fue diagnosticado con autismo leve-moderado no verbal, lo que marcó un antes y un después en la vida de la familia Sánchez.
“Una maestra nos dijo a mi y a mi esposa que si sabíamos del autismo, y hablarme del autismo era como hablarme de la nasa; cuando buscamos y lo leí me dio duro emocionalmente y me asuste” comentó Sánchez.
La situación no solo implica una carga económica significativa, sino también una gran presión emocional para las familias.
“Un estudio genético te cuesta ochenta mil pesos, nosotros como familia gastamos entre ochenta mil y cien mil pesos mensuales , entre terapia, colegio y alimentación” agregó.
Además de los problemas de salud, muchos padres enfrentan la falta de inclusión social y educativa para sus hijos. Las escuelas, en su mayoría, no están preparadas para recibir a niños con TEA, lo que aumenta la sensación de aislamiento entre las familias y limita las oportunidades de desarrollo de los niños.
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Ante estos desafíos, los padres de niños con autismo en la República Dominicana exigen al gobierno una mayor inversión en servicios especializados, la formación de profesionales en el área y la creación de un sistema educativo inclusivo que permita a estos niños acceder a las mismas oportunidades que sus compañeros.
A pesar de las dificultades, las familias continúan luchando por el bienestar de sus hijos, buscando una sociedad más inclusiva y comprensiva que brinde el apoyo necesario para que los niños con autismo puedan desarrollarse plenamente.