La intérprete de “Poker face” se convirtió en un ícono de la industria del entretenimiento, construyendo un legado que ya lleva casi 20 año.
Stefani Joanne Angelina Germanotta, conocida como Lady Gaga, cumplió 39 años.
Sus impresionantes zapatos y sus pelucas, tocados y recargados maquillajes, su poderosa voz y sus excéntricos vestuarios generaron una revolución en la industria del entretenimiento.
Si bien la música siempre fue el norte de su carrera, en los últimos años se abrió camino como actriz, lo que la llevó a protagonizar películas como A Star is Born, House of Gucci y Guasón 2: Folie à Deux (Joker: Folie à Deux).
Cantautora, bailarina, actriz, referente de la comunidad LGBTQ+, dueña de una impresionante fortuna y artífice de un legado aferrado al cambio, la rotura de esquemas y la reinvención constante.
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Germanotta irrumpió en la industria del entretenimiento en 2008, como cantante solista bajo el nombre artístico de Lady Gaga, en honor a la canción de Queen “Radio Ga Ga”. Su primer single, “Just Dance”, se estrenó ese mismo año y literalmente le cambió la vida.
“Estaba en un lugar muy oscuro en Nueva York. Estaba muy deprimida, siempre en un bar. Tomé un avión a Los Ángeles para hacer música y me dieron una oportunidad de escribir la canción que cambiaría mi vida, y lo hice. Nunca regresé. Dejé atrás a mi novio, mi departamento. Todavía no volví. Mi madre entró y me lo limpió”, le contó la cantante a The Guardian.
El hit, el cual fue co-escrito por Gaga, Akon y RedOne, encabezó la Billboard Hot 100 y fue incluido en el primer álbum de estudio de la cantante The Fame, que también incluyó “Poker Face”, “LoveGame” y “Paparazzi”, y por el cual ganó el premio Grammy al mejor álbum dance/electrónica, el primero de catorce. A partir de ahí, su carrera fue en un constante ascenso: lanzó más discos, revolucionó la industria musical con temas que se volvieron himnos, como “Born This Way” y “Million Reasons”, y colaboró con artistas como Tony Bennett, Ariana Grande, Beyoncé y Bruno Mars. Los álbumes, las giras, los premios, su marca de maquillajes, sus excéntricos y alocados vestuarios, su lucha contra los prejuicios y el acoso, su organización benéfica, Born This Way, y su inolvidable show en el Super Bowl la convirtieron en todo un ícono.
Un rol protagónico, un Oscar y el despegue de una carrera en el cine
Pero, el ascenso meteórico de su carrera dio un giro de 180 grados en 2018, cuando combinó el estudio de grabación con el set de filmación.
Bradley Cooper la eligió para coprotagonizar con él Nace una estrella (Star is Born), un remake de la película homónima de 1937. Gaga interpretó a Ally Campana, una joven artista con sueños de triunfar en la música que se enamora del consagrado músico Jackson Maine (Cooper). El proyecto presentó a una Gaga diferente, sin maquillajes ni pelucas ni recargados vestuarios. Su voz y su talento la acercaron al público de una manera diferente y fue, indiscutidamente, una de las grandes revelaciones del año.
Nace una estrella, se convirtió en una de las películas románticas más aclamadas de la última década. Gaga levantó su primer Oscar a mejor canción original por “Shallow”, el hit del film, y además consiguió una nominación a mejor actriz principal. Ya ganó el premio de la Academia y el Grammy, y si obtiene también un Tony y un Emmy (ya estuvo nominada) pasará a formar parte de la categoría EGOT, la cual la conforman aquellos que ganaron los cuatro premios, como Audrey Hepburn, Elton John, John Legend y Andrew Lloyd Webber. Cabe destacar que puede que esté cerca de este logro, puesto que hace unos días reveló que le gustaría escribir un musical de Broadway. Será cuestión de tiempo para ver qué pasa, pero de lo que hay certezas es que le sobra talento.
No obstante, los discos, las giras y las películas no solo se tradujeron en aplausos y galardones, sino también en millones. Según el sitio Celebrity Net Worth, la artista tiene una fortuna de 300 millones de dólares. Por año suele ganar alrededor de 40 millones de dólares, aunque en 2012, por la venta de álbumes, giras y patrocinios, ganó 80 millones de dólares; y su gira Joanne World Tour (2019 y 2020) le significó 95 millones de dólares. Con su último tour, Chromatica Ball, el cual se encuentra disponible para ver en la plataforma de streaming Max, cosechó 112,4 millones de dólares; y por su trabajo en Guasón 2 le pagaron 12 millones de dólares.
Lady Gaga supo convertirse en un emblema de la comunidad LGBTQ+ y en un ejemplo de reinvención, resiliencia, superación y aceptación frente a los nuevos desafíos. Pasó a ser conocida como la “Mother Monster” y sus fans asumieron orgullosos el nombre de “Little Monsters” (pequeños monstruos). En una reciente entrevista con The New York Times, la artista hizo un balance a corazón abierto sobre sus casi 20 años en la industria y lo difícil que fue abrirse paso en la música como mujer.
Fuente: La Nación